Él es uno de esos príncipes sin reino que corren por ahí esperando que los beses para transformarse en sapo. Lo entiende todo al revés, por eso me gusta tanto. La gente que piensa que lo entiende todo a izquierdas hace las cosas a derechas, y eso, viniendo de una diestra, lo dice todo. Me mira y se cree que no le veo. Imagina que me evaporaré si me toca y que, si no lo hace, se va a evaporar él. Me tiene en un pedestal tan alto que no sabe cómo subirse. Piensa que mis labios son la puerta del paraíso, pero no sabe que están envenenados. Yo soy tan cobarde que, por no perderle, no se lo digo. Finjo que no le veo y que sí, que me voy a evaporar...
Él es uno de esos príncipes que harían bine manteniendose alejados de los cuentos y de las princesas que los habitan. No sabe que es el príncipe azul quien tiene que besar a la bella durmiente para que despierte de su sueño eterno, pero eso es porque él ignora que todos los cuentos son metiras, aunque no todas las mentiras son cuentos. Los principes no son azules, y las durmientes, aunqe sean bellas, nunca despiertan de su sueño. Es el mejor amigo que nunca e tenido y, si algún día me tropiezo con Merlín, le daré las gracias por haberlo cruzado en mi camino.

El tiempo no nos hace más sabios, sólo más cobardes.

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jueves, 11 de marzo de 2010

Ya ves :)

Dicen que enamorarse es un acto reflejo, como tener miedo.

Yo fui una niña sin miedo, no me asustaban los fantasmas, ni los monstruos, ni la oscuridad.... podía mirar debajo de la cama segura de que no habría esqueletos ni vampiros; podía enfrentarme a las niñas de quinto segura de que no me quitarían la merienda. Y así, hasta hoy. Segura de que puedo coger una Magnum y avanzar por un callejón vaciando el cargador porque no es eso lo que me da miedo.

Lo que me aterra es decir que sí a algo que no podré cambiar mañana. Pensar en un sofá para toda la vida, en un crédito hipotecario, en una declaración conjunta o en un "está tarde tenemos que hablar". Buscar colegios y canguros y pensar en un lugar para vivir cuando ya no tengamos pulso para sostener la Magnum.
Y, de pronto, todo ese terror se empieza a disfrutar como el looping de una montaña rusa y eso ... eso es la felicidad.

1 comentario:

  1. Me gusta tu blog ♥
    Felicidad improvisada no? :)
    ¡Te sigo! :)
    Hablame en: little.sunshine.smile@hotmail.com!
    Kisses <3.

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